Jesús es fuente inagotable de virtudes.
Jesús es constante en su invitación de seguirle y de vivir según el camino de Dios, y esto asegura la construcción de un mundo lleno de justicia y amor de Dios.
Para llegar a las virtudes tiene que existir el valor como hábito adquirido en la persona. Puesto que los valores enseñan a la personas a tener buenas actitudes, debido a que ellos son la base de una personalidad bien hecha.

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